Claramente dirigida a los fans de Sherlock Holmes, esta pequeña antología consta de tres relatos cortos protagonizados por su archienemigo, James Moriarty.
Si no habéis leído nada de Sherlock Holmes, podéis dejar de leer esta reseña aquí mismo. Este homage/spin-off no os va a aportar gran cosa. En su lugar, id a buscar Estudio en Escarlata; ya me lo agradeceréis más tarde.
Quienes sí conozcáis las aventuras del detective más famoso de Londres os vais a encontrar inmediatamente en territorio más que familiar. De los tres relatos, el primero es una introducción de los personajes y apenas merece mención. Los otros dos son una versión especular de lo que podríamos encontrar en Las Aventuras de Sherlock Holmes: historias cortas, caracterizadas por un giro o revelación final, narradas por el capitán Moran —haciendo aquí su mejor imitación del doctor Watson—, y en las que Moriarty resuelve distintos casos, no para Scotland Yard, sino al servicio de mafiosos y otros criminales.
Es un giro interesante —aunque escueto, con solo dos casos— sobre una fórmula más que probada, y Weir hace un buen trabajo a la hora de imitar el estilo de Sir Arthur Conan Doyle. Sin embargo, por algún motivo, la resolución de ambas historias no resulta tan gratificante como debería. En ambos casos la solución me resultó demasiado evidente, y demasiado pronto.
En conjunto, no me ha parecido un mal libro y he disfrutado leyéndolo. Pero lo cierto es que Las Aventuras de Sherlock Holmes es una obra que me encanta y, aún habiéndolo leído ya N veces, creo que habría disfrutado más abriéndolo por cualquiera de sus relatos, que con esta reinterpretación desde la esquina de Moriarty.

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