Un híbrido entre fantasía y novela detectivesca era algo que ya intuía que podía ser, como mínimo, diferente, pero no imagina hasta qué punto iba a suponer un soplo de aire fresco. El libro me ha parecido maravilloso. Interesante de principio a fin, innovador, refrescante, con un ritmo que engancha pero no agota, y un dúo de protagonistas sencillamente genial. Yendo de menos a más, lo primero de lo que quiero hablar es de la ambientación. Aunque tiene algunos elementos derivativos —como el dúo de detectives al estilo Holmes y Watson, o los monstruos que llegan del mar y los enormes muros destinados a contenerlos, en la línea de Pacific Rim —, nos plantea un mundo y un sistema de magia basados en la botánica, la horticultura y la alteración deliberada de la población mediante mutaciones. Una sociedad de alquimistas, médicos de la peste y científicos locos, si queréis verlo así. No solo resulta un planteamiento muy original, sino que está presente de forma constante...