La última novela de Joe Hill, tras una década de silencio literario, es una mezcla de fantasía oscura, ficción contemporánea, dramas entre un grupo de amigos y terror paranormal que funciona sorprendentemente bien. La premisa es sencilla: en los años 80, un grupo de adolescentes, después de una noche de alcohol y drogas, trata de invocar a un dragón para librarse de unos tipos que les están extorsionando. Para su sorpresa, el ritual tiene éxito. Para su desgracia, se pasan el resto de sus vidas pagando el precio. El principio es algo soso, una trama de adolescentes sin más. Pero, una vez que el Rey Dolor entra en escena, la tensión, el drama y el ritmo se disparan y no hacen sino ir a más a medida que se acumulan las desgracias. Lo que más me ha gustado del libro es cómo, pese a sus intimidantes 900 páginas, mantiene una frescura constante. La obra está dividida en cinco partes con sus interludios, cada una con un tono, un estilo y una ambientación muy marcados y distintivos. Hay...