Aunque admito que puede resultar algo inaccesible, sobre todo en los compases iniciales, y que el público objetivo que realmente pueda disfrutarlo al cien por cien es necesariamente un segmento bastante reducido en el que no me incluyo, el libro me ha terminado enganchándome y anoche ahí estuve, hasta la una y pico para terminarlo. Lo primero, lo evidente: el sistema de magia me ha encantado. Ahora bien, es tan denso e intrincado —incluso para los estándares de Sanderson— que cuesta cogerle la mano. Como decía, el principio se hace un poco obtuso, hasta que poco a poco vas encajando las piezas del mundo y de la magia. Es un sistema tan fascinante como complejo, y narrar en primera persona desde la perspectiva de un profano, arrojado de repente en medio de todo este galimatías, y sin guía ni mentor, es una decisión bastante arriesgada. Si era intencional, para que el lector esté tan perdido como el protagonista, de acuerdo; pero a veces es un tanto abrumador. No voy a de...