Maldad me dejó con la sensación de que todo había sido una introducción, que la tetralogía no era sino una única novela gigantesca dividida en cuatro tomos, y que la historia no podía sino despegar en la segunda parte. Y, efectivamente, así ha sido. Este libro ha sido un placer de principio a fin. Y eso que apenas estamos en la segunda etapa del arco del héroe, en la que el protagonista debe asumir su papel y empieza a cargar con el peso de la trama.
En el fondo, sigue siendo una historia muy clásica, que demuestra que no siempre hace falta reinventar la rueda. Un buen desarrollo de personajes, constantes conflictos morales y personales, y unos cuantos giros para darle algo de personalidad y mantener las cosas interesantes. A veces, eso es todo lo que se necesita.
La idea del villano engañado que se cree el héroe me parece absolutamente magistral, y estoy deseando ver cómo evoluciona.
El bandido reconvertido a héroe, que piensa constantemente en huir y dejar a todos en la estacada, pero nunca llega a hacerlo, también es muy interesante.
Y el modo en que Corban se cierra en banda a la posibilidad de ser «el elegido», aunque pueda resultar frustrante para el lector, me ha gustado mucho. Es una reacción natural, permite un crecimiento orgánico del personaje, y hará —espero— del momento en que finalmente asuma el manto del héroe, uno aún más dulce.
Todo esto enmarcado en una trama a la que no le falta acción, muertes, heroísmo ni traiciones, pero que tampoco te abruma con ello, y sabe dejar espacio para que los personajes tengan momentos más personales y emotivos, para establecer sus conflictos internos, o simplemente para desarrollar los lazos de amistad y lealtad que los unen.
El final, por supuesto, termina en un «continuará» con muchos puntos suspensivos. Ya lo he dicho: más que cuatro libros, la saga se me antoja una sola novela publicado en cuatro volúmenes. Y por norma general, esto es algo a lo que le pegaría un par de hachazos, porque creo que toda novela debe ofrecer un final satisfactorio por sí misma, incluso aunque luego forme parte de un todo más grande.
Sin embargo, me está gustando tanto, que hasta eso estoy dispuesto a perdonar.
Ahora voy a dejar pasar unos meses y aprovechar para leer otras cosas, porque son libros largos, densos, y no quiero que la fatiga me estropee la experiencia. Pero vamos, el tercero cae antes de que acabe el año. De eso estoy completamente seguro.

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