Segunda lectura conjunta del año, a instancias de mi mujer; y una a la que me acerqué con bastantes prejuicios sobre la trama y la temática, pero que me ha gustado más de lo que esperaba. Todo mérito de la prosa.
Resulta impresionante la elegancia con la que se lanzan las pullas e insultos; cómo narradora y personajes insinúan, todo lo que se deja entrever sin llegar a decirse de forma explícita... Es brillante. Eso sí, es un libro que exige de ti. Al tratarse de novela romántica, pensaba yo que iba a poder leerla con un ojo entreabierto, pero nada más lejos de la realidad. No es un texto que admita distracción, no si quieres enterarte de la misa la mitad: hay que estar atento, porque si no, puedes pasar por alto un párrafo que parece una cortesía o un halago, cuando realmente han puesto a alguien a caer de un burro.
Más de una vez ha ocurrido que he leído algo sin captar toda su intención, y solo unas líneas después darme cuenta y pensar: «madre mía, la puñalada que le acaba de meter».
Hay un par de ocasiones en las que para mi gusto la prosa se va de madre, y empieza a sobreanalizar una conversación —que si este pensó esto, que si el otro entendió aquello, que si tal, que si cual, venga ir y venir de pensamientos, interpretaciones y malentendidos—, pero salvo esas dos contadas ocasiones de verborrea desmedido, que creo que no son sino caracterización del personaje de Elisabeth, la prosa está excelente.
La historia, por el contrario, ha envejecido bastante regular. Quizá es un tema que no conecta conmigo, eso de buscar marido como única aspiración y preocupación en la vida, pero lo cierto es que me ha sabido a poco. No me ha tenido en vilo, no me ha sorprendido...
Que no se me malinterprete: la estructura está muy bien construida. Las múltiples tramas se entrelazan con habilidad, y las distintas amistades, rivalidades, familias y amoríos influyendo unas con las otras, formando un conjunto sólido, donde no podrías quitar nada sin que el entramado se viniera abajo. Esa complejidad e interconexión me ha gustado mucho. Aprecio lo que hace la novela. Pero, por desgracia, no me hace sentir nada. No he celebrado con los personajes, ni he sufrido con ellos; las cosas simplemente pasaban y ya está.
El punto de vista de la narradora, bastante alejada de los personajes, tampoco ayuda a conseguir esa conexión.
Aún así, creo que es un muy buen libro, especialmente para quienes disfruten del género. Es una obra de cuando las cosas se escribían con esmero, e importaba tanto lo que se contaba como la forma de hacerlo. Ya digo, la prosa está a otro nivel, y pone de manifiesto las carencias de novelas actuales, con ese estilo sencillo y puramente funcional, de sujeto, verbo y predicado, carente de cualquier gracia estilística.

Comentarios
Publicar un comentario