Las antologías son algo sobre lo que siempre me ha costado formar una opinión sólida. Es inevitable que haya historias mejores e historias peores, o que conecten más o menos contigo, y algo aparentemente tan trivial como el orden de los relatos puede tener un impacto sustancial en la experiencia de lectura.
En este caso la valoración es doblemente difícil por lo dispar de la colección. Por un lado, encontramos relatos cortos —en torno a cincuenta páginas— que ya habían sido publicados por separado: Instantánea, Estado Perfecto, La defensa del Elíseo, Primogénito y Mitosis. Por otro, hay piezas muy breves y experimentales, de apenas una docena de páginas. Y, finalmente, una noveletta inédita de unas ciento cincuenta páginas.
De los relatos cortos, ya los había leído todos y en general no ha cambiado mucho mi opinión; podéis encontrar por ahí mis reseñas. Premisas originales, creatividad e historias entretenidas, con el valor añadido de que ahora son mucho más accesibles, algunos incluso traducidos por primera vez al español. Eso sí, La Defensa del Eliseo y Mitosis no son independientes ni de broma, y ambas hay que leerlas sabiendo del universo al que pertenecen (Escuadrón y Reckoners respectivamente).
Dicho lo cual, lo que más me ha gustado de este grupo es la revisión de Estado Perfecto, que con el epílogo añadido me parece ahora un relato mucho más redondo que en su versión original.
En cuanto a las piezas cortas, Odio a los Dragones es muy divertida, y Soñador plantea una idea brillante, de esas que me gustaría ver desarrollada en una novela de propio derecho. Pero son tan efímeras que tampoco tengo mucho más que añadir.
Y eso nos deja la piedra angular de la colección: Momento Cero. Conceptualmente, me ha encantado: dos policías investigan su último caso juntos, ocurre un incidente y uno es transportado tres días al futuro, mientras el otro viaja tres días al pasado. Ahora ambos tienen que cooperar desde lados opuestos de la línea temporal para evitar que el suceso tenga lugar. Se me ha hecho quizá un poquito demasiado largo en su tramo central, pero tanto el planteamiento inicial, como la resolución final están fenomenal.
En su conjunto, me ha parecido una colección correcta. Las premisas son originales y las historias, entretenidas. No hay nada absolutamente revolucionario, pero tampoco hay ninguna chufa. Hasta el más flojo se deja leer y tiene alguna idea que aportar.
Sí es cierto que he echado en falta algo más de cohesión temática entre las obras —decir que son no-Cosmere es casi como no decir nada—, aunque, ahora que lo pienso, y revisando el índice, muchas podrían caer perfectamente en el genero policíaco o de detectives, algo que, curiosamente, no se menciona por ningún sitio en el material promocional ni la contraportada del libro. Cosas del marketing, supongo.

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