Esta novela es, para mi gusto, un equilibrio perfecto entre acción, intriga política y salseo. Se lee casi sin esfuerzo, pese a las seiscientas páginas, que realmente serán más, porque he notado que han bajado un par de puntos el tamaño de letra con respecto al libro anterior. La saga, que creo que no tiene ni el reconocimiento ni la popularidad que merece, desde luego a mí me tiene enganchado. Al final del libro anterior nosotros, como lectores, descubrimos la verdadera identidad de Tavi . Pero es en esta cuarta entrega en la que él descubre quién es y quiénes son sus padres, y ese cambio de paradigma da pie a un cúmulo de escenas memorables. La trama alterna la tensión de la guerra con momentos genuinamente divertidos, sobre todo de la mano de Kitai y su desinhibida visión del mundo. Pero eso no es nada en comparación con las cotas que alcanzan los arcos narrativos de los personajes. Hay un cara a cara monumental entre Tavi e Isana al principio, cuando todo sale a ...