El libro es digno de admirar por cmo se adelanta a su tiempo, introduciendo conceptos como la realidad virtual y la propagación información como virus, allá por 1992, cuando muchos no teníamos ni internet en casa. Sin embargo, el ritmo de la novel es atroz y la extensión, francamente excesiva.
La trama arranca con una secuencia de acción de dos capítulos, que está ahí como anzuelo, pero no es más que un engaño, porque realmente es irrelevante para la trama.
Después se tira casi doscientas paginas sin que ocurra nada, limitándose a introducir el mundo, los personajes, la sociedad, etc... Y es un worldbuilding excelente, no me entendáis mal. La idea de una sociedad dominada por las franquicias, donde la gente ya no es ciudadana de un país, sino de una cadena de hamburgueserías, por ejemplo, es brillante. O el concepto de una metrópolis formada por miles de barcos de refugiados atados entre sí, con sus barrios y canales, está genial. Pero si mientras me explicas todo eso la trama no avanza, me aburro.
Y no queda ahí la cosa. Oh, no. Cuando por fin la trama arranca y empiezan a apilarse los cadáveres, el autor decide parar en seco y hacer de toda la investigación una larga conversación con un bibliotecario virtual que, sinceramente, parece un ensayo embutido dentro de la novela. De nuevo, es un ensayo interesante, que nos habla de la información como virus, de la evolución del lenguaje, del control de los datos, de las élites tecnológicas e infocráticas, y traza analogías entre la religión y las redes, desde Babilonia hasta la actualidad. Pero de nuevo, si mientras me cuentas todo eso la trama no avanza, me aburro.
Y tras más de cuatrocientas páginas mareando la perdiz, llegamos a un batiburrillo de secuencias de acción que, como final, tampoco me ha aportado gran cosa. Ni clímax, ni catarsis, ni nada. Después de tanta explicación en el nudo de la novela, el final resulta hasta apresurado: deja líneas narrativas sin cerrar y espera que sea el lector quien deduzca o intuya cómo se han resuelto las cosas.
En resumen, un libro que fue pionero en el género, que aporta ideas originales incluso treinta años después. Pero como aventura, como investigación, como novela cyberpunk en la que zambullirte y disfrutar de la lectura, creo que hay opciones mejores. Porque las ideas pueden ser todo lo buenas que quieras, pero la novela se olvida a menudo de contar una historia.

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