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Las naves del destino (Las leyes del mar #3) | Robin Hobb

Entre unas cosas y otras, pese a tener el libro comprado desde hace año y medio, me ha costado bastante ponerme con él. Ahora, una vez que me he puesto, ha sido un auténtico vicio: una carrera a porfía con mi mujer, a ver quién leía más y más rápido.

Ship Destiny Robin Hobb

De la trama, el tono, la ambientación y demás, ¿qué queréis que os cuente? Es el tercer libro de la trilogía. Si os han gustado los anteriores, es más del mismo estilo. 

El quid de la cuestión es si la historia cierra de forma satisfactoria. Y la respuesta es un rotundo sí. A medida que barcos, personajes, tramas e intereses van confluyendo en un único punto, se forma tal polvorín, que es imposible no devorar las páginas, relamiéndote solo de pensar por dónde estallará todo o quién falta por unirse a la fiesta. 

Me he quedado con las ganas de un último cara a cara entre Althea y Kyle, pero por lo demás el desenlace me ha parecido maravilloso. 


Otro par de cosas que me han encantado han sido, primero, la evolución de la relación de Althea y Brashen: una historia llena de obstáculos, matices y dificultades, sin nada de cuento de hadas, y aún así tan satisfactoria... 

Y segundo, y confieso que soy el primer sorprendido al decirlo, es Malta. De ser un personaje detestable, engreído y egoísta —alguien a quien llegué a detestar de un modo visceral en los libros anteriores—, a convertirse en un personaje que he llegado incluso a admirar. Sus escenas con el Sátrapa son brillantes. Y si semejante cambio, que además se siente orgánico, natural y perfectamente justificado, no es ejemplo de cómo debería ser el desarrollo de un personaje, no sé qué podría serlo.

También me ha gustado mucho que los grandes conflictos no se resuelvan mediante un deus-ex-máquina arcano, ni por la fuerza de las armas, sino gracias a la determinación y astucia de los personajes, en mesas de negociación en lugar de campos de batalla.  Al fin y al cabo, los protagonistas son una familia de comerciantes. 

Y ya como guinda en el pastel, tenemos las conexiones con la trilogía del Vatídico, y todas las puertas que deja abiertas para futuras historias en la tetralogía de los dragones. 


En definitiva, este libro pone un broche de oro a una trilogía que me ha encantado, y que se siente realmente única. Una obra que destaca no solo por el realismo y naturalidad que da a sus personajes, sino por su originalidad en el saturado género de la fantasía. 

No son las novelas más dinámicas y trepidantes. Son de mecha larga y combustión lenta, que se toman su tiempo en construir personajes y conflictos. Pero son como una racha de aire fresco, y los personajes, de los que dejan huella. 

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